ISO, JIS y apuestas japonesas

Se imaginan que lindo sería el mundo si nos pusiéramos de acuerdo?

En 1947 se creó en Suiza (obviamente) la ISO, Organización Internacional de la Estandarización, por sus siglas en inglés. Su objetivo era sencillo, crear estandares, principalmente para la industria, que aseguren calidad, compatibilidad entre otras cosas.

Pero como este mundo no es perfecto, tenemos una potencia mundial que sigue usando pulgadas, grados fahrenheit y elecciones colegiadas, todo puede fallar.

En Argentina tenemos nuestro propio instituto, IRAM, y que en lo que a dimensiones refiere, adhiere completamente a las normas ISO. En Japón también tienen su contraparte, JIS, Japanese Industrial Standards.

Un componente principal de la bicicleta es la caja pedalera, o eje de pedalier, o bottom bracket, o como le quieras decir. Es el componente encargado conectar las palancas al cuadro permitiendo la rotación de las mismas. La mayoría de las bicicletas utilizan un sistema con un llamado “eje cuadrado”, donde las palancas van “clavadas” a este eje. Para que este sistema funcione, el eje es un macho “cónico” (más bien como una pirámide truncada) y se inserta en el cuadrante de las palancas, que tiene medidas acordes.

Obviamente hay un estándar que define las dimensiones de ese cuadrante, el ángulo de sus lados y el ancho en la parte más angosta. Pero mejor que un estándar son dos estándares, no?

El más utilizado es el JIS, principalmente difundido por Shimano, pero también está el ISO, usado principalmente por Campagnolo y otros fabricantes italianos.

Lo más absurdo de esto, es que las diferencias entre un cuadrante ISO y uno JIS son minúsculas, y son casi compatibles. Los dos tienen los lados con una pendiente de 2 grados, pero el ancho mínimo es distinto, difiere en menos de 4 decimas de milimetro.

Para agregarle un poco más de bizarres al asunto, hay otro lugar donde se utiliza exclusivamente el cuadrante ISO, en Japón, más específicamente en las carreras Keirin, una modalidad del ciclismo de pista.

A fines de los años 40, en un Japón en postguerra, se aprueba la “Ley de carreras ciclísticas”, donde se habilitan algunos deportes de apuestas con el fin de utilizar las ganancias para la reconstrucción de las ciudades. 

En una carrera de Keirin, los corredores comienzan a recorrer el velódromo en fila india, detrás de una moto que va marcando el paso. La moto acelera gradualmente hasta los 50km/h y faltando dos vueltas y media, se retira del circuito y los corredores pueden acelerar libremente.

Las carreras fueron tremendamente exitosas, se creó una regulación sobre las bicicletas y los componentes que se podían utilizar para evitar posibles ventajas o desventajas mecánicas entre los corredores.

Todos los cuadros deben estar construidos por algún cuadrista certificado y utilizando tuberías aprobadas por la NJS al igual que el resto de los componentes que deben tener la estampa de la NJS. Ésto también tenía un fin proteccionista para la industria japonesa, muy pocos componentes fabricados fuera de la isla fueron admitidos.

Al momento de crear la regulación, probablemente se tomó como referencia el estándar que imponía Campagnolo (ISO), estándar que tuvieron que adoptar todos los fabricantes japoneses interesados en insertar sus componentes en las carreras, como Shimano, Sugino o SunTour.

En la actualidad, se da una situación muy absurda donde el estándar creado internacionalmente tiene muy poco uso, y el estándar japonés está difundido en todo el mundo. Al mismo tiempo, Japón obliga a utilizar en las competencias de un deporte propio, un estándar que no es el suyo.